¡Compárteme!
Cuando pensábamos que Facebook había llegado a la cúspide del control y conocimiento de todas nuestras vidas, formas de ser, gustos y movimientos, al más puro estilo de la Unidad de Análisis de Comportamiento (Behavioral Analysis Unit del FBI) del programa “Criminal Minds”, decide, en un movimiento súper desconcertante, asociarse con Ticketmaster (la empresa más odiada de venta de boletos a nivel mundial), para mostrar los asientos que hemos elegido en un evento en particular a nuestros amigos de FB, o, si así lo decidimos, al público en general. WTF!!
O sea, supón que quiero ir a ver a Vicente Fernandez en San Antonio Texas (quién en su sano juicio, estando en Texas, no va a querer ir a ver al papá del Potrillo, pregúntome yo).

Decidido que quiero ir a ese evento, Ticketmaster me presenta la opción de escoger mis boletos de forma tradicional (como la gente normal), pero también me recuerda que ya puedo escoger los boletos de acuerdo a los lugares donde se van a sentar mis amigos (o la ex a la que estoy stalkeando, y es demasiado novata en internet para proteger sus actividades en las redes sociales).
¡Hey! ¡Esperen un minuto! ¡Mi prima Pinky Silva también va al concierto de Chente!

Creo que sí me quiero sentar cerca de ella, no importa que no me haya agregado en Facebook, y tenga más de 15 años de no verla. Sólo tengo que dar click en su foto y voilá me dice en que asiento está, y además de todo con quién va.

Pinky está en el asiento 5 de la Fila 6. ¡Quiero ver quién esa es persona que también está en FB y se va a sentar al lado de Pinky! ¡No lo puedo creer! ¡También va mi prima Tile!

Voy a escoger los boletos detrás de ellas, y les voy a dar una sorpresa que no sé que tan grata puede ser. No hay en la fila 6, ni 7, pero en la 8 sí, y justo al nivel de las primas tejanas. Sólo me queda pagar los 103 dólares para ver a Chente y a las primas.

Gracias Ticketmaster y Facebook, por la experiencia más ridícula e inútil que las redes sociales nos pueden ofrecer. En realidad no veo la funcionalidad práctica, más allá del acoso, considerando que, si realmente quiero ir con alguien a un concierto, me puedo poner de acuerdo con ellos y comprar los boletos al mismo tiempo. Digo, si los compras después, es prácticamente imposible que consigas los asientos justo al lado de tus amigos, a menos que sea un evento en el que la venta sea muy lenta.

Si no me creen, acuérdense de las fans de Justin Bieber en su concierto en Monterrey (que por ser en la Arena se vendió por SuperBoletos), que lo último que les interesa es quién se va a sentar al lado de ellas. Locas histéricas mil y así.
Sabes que algo está muy mal cuando las payasitas de Multimedios hacen una parodia.
¡Compárteme!

0 Comentario(s)